Ser rico es una aspiración humana natural a su alcance

La Economía en el Hogar

 Al ver el título de este artículo, usted se preguntará si vale la pena o no embarcarse en su lectura. Realmente hay al menos tres razones por las que resulta provechoso hacerlo:
1. Le ayudará a comprender la dinámica del entorno económico en el que vive y como impacta el manejo que usted le da a sus recursos disponibles «capacidad de trabajo, tiempo y dinero»
2. Lo puede convertir en un agente proactivo y aventajado en el manejo de su economía, y
3. Le ayudará a prever mejor las ventajas y desventajas de asignar sus recursos a difrentes opciones de gasto o inversión.
La economía es la  ciencia social que estudia la eficiencia y la forma cómo las unidades  económicas, sean individuos o grupo de individuos organizados con un fin  determinado «empresas y hogares»,  asignan los recursos disponibles  para la producción, distribución,  consumo e intercambio por medio del dinero, de bienes y servicios para maximizar la satisfacción de sus necesidades de bienestar. También estudia la naturaleza de la relación que surge en  ese proceso, entre las diferentes unidades económicas. Pero aquí no vamos a tratar sobre la esencia teórica de la Economía, sino sobre la aplicación y efectos de algunos de sus principios en el hogar; de ahí el nombre de este artículo
 
El hogar, domicilio habitual de la familia, como unidad económica toma decisiones sobre la asignación de los recursos de que dispone para obtener ingresos que a su vez utiliza para adquirir productos o servicios que no genera, para la satisfacción de sus necesidades y deseos. Los recursos de los que generalmente dispone el Hogar, y que constituyen sus factores de producción, son: capacidad de trabajo, tiempo y capital, sea en dinero efectivo o representado en bienes aplicables a la producción de bienes y servicios.
El manejo de la economía de los hogares implica la toma de decisiones sobre cómo y cuanto de los recursos económicos de que dispone, asignar alternativamente para conseguir los bienes y servicios que requiere para la satisfacción de sus necesidades de alimentación, vivienda, vestuario, salud, educación y esparcimiento, para procurarse calidad de vida.
 La razón por la que la Economía busca la eficiencia, que consiste en lograr el mayor beneficio posible con la menor cantidad posible de los factores de producción aplicados, es porque se trata de recursos escasos. Un recurso se considera escaso cuando no alcanza para satisfacer la totalidad de las necesidades del individuo o del hogar, por lo tanto, para satisfacer una determinada necesidad tiene que sacrificar o aplazar la satisfacción en otra. Dicho de otro modo, el dinero no alcanza para todo lo que se necesita; por lo tanto es necesario utilizarlo de manera que alcance para conseguir la mayor cantidad posibles de cosas prioritarias para el bienestar del Hogar.

Jerarquía de las necesidades humanas

El manejo económico del hogar resulta significativamente complejo, por cuanto además de la escases de los recursos de que se dispone, en el ser humano subyacen por naturaleza además de las necesidades básicas de subsistencia o primarias como son , alimento, vestuario, vivienda, salud, educación, seguridad, descanso y esparcimiento, una serie de necesidades  de orden social y psicológico que insconscientemente busca satisfacer actuando por impulso .

Las necesidades sociales incluye el impulso irrefrenable de sentirse amado y aceptado, y de pertenecer a grupos sociales que lo reafirmen como persona. En lo psicológico se encuentran la necesidad de atención, respeto, estatus y el logro por sí mismo de las expectativas de realización personal y profesional.

El mayor grado de complejidad en la asignación eficiente de los recursos para obtener los satisfactores –bienes y servicios– de las necesidades primarias, está en la capacidad de discernir hasta que punto estamos satisfaciendo puramente por ejemplo la necesidad de alimento  para no tener hambre y nutrirse adecuadamente, y no para satisfacer la necesidad de prestigio o reconocimiento con ese mismo bien o servicio, que nos lleva a asignar una mayor cantidad de recursos, por ejemplo, pagando un precio mas elevado por un mismo almuerzo en un restaurante mas lujoso. Este comportamiento lleva a sacrificar la satisfacción de otras necesidades seguramente no apremiantes en el corto plazo, como  pueden ser la actualización ocupacional o profesional, el vestuario, el disponer de un plan de salud y en definitiva, la posibilidad de ahorrar dinero.

Por instinto  de supervivencia, la satisfacción de las necesidades psicológicas están subordinadas a la satisacción de las necesidaes sociales y estas a su vez están subordinadas a la satisfacción de las necesidades físicas o de subsistencia (Maslow A, 2012). Así por ejemplo, si un individuo tuviese mucho frio y mucha hambre porque lleva mas de 24 horas sin comer nada, y le ofrecen la opción de escoger entre un plato de comida y una cobija, sin pensarlo, por instinto de supervivencia, escogería el plato de comida. Si seguidamente, habiendo saciado el hambre, le ofreciesen de nuevo un plato de comida y la cobija, seguramente esta vez escogería la cobija por cuanto su necesidad mas apremiante en este momento ya no es la comida, sino la protección contra el frio.

Se resalta a propósito «necesidad mas apremiante», porque es la situación de apremio la que por lo general motiva o determina la toma de decisiones en la asignación de los recursos para la satisfacción de las necesidades básicas, al menos hasta cuando han sido razonablemente satisfechas. En este orden de ideas, es mas apremiante comprar alimentos que pagar el arriendo o la cuota de la vivienda; es mas apremiante pagar la cuota de la vivienda que pagar la pensión, o puede ser mas importante pagar la pensión que una consulta médica de control, etc.

La propensión al consumo

 
Cuando las necesidades básicas «conocidas también como consumo autónomo» han sido razonablemente satisfechas, aparece la necesidad de los satisfactores sociales y con ellos la real complicación en el manejo de la economía del hogar, debido a que conllevan una asignación inadvertida de recursos que en el mediano o largo plazo termina por afectar el bienestar económico y la tranquilidad del hogar.
 
En economía el consumo es todo lo que el hogar gasta en bienes y servicios para satisfacer sus necesidades y la propensión o tendencia a gastar se determina con base en el aumento del consumo, frente a un equis aumento en sus ingresos, bien sea salario, rentas, regalías o de préstamos y créditos.  Vale preguntarse, ¿Por qué si las necesidades básicas de subsistencia y seguridad están razonablemente satisfechas, un incremento en los ingresos incide en el consumo y no en la propensión al ahorro? De acuerdo con la teoría de Maslow, el ser humano en la medida que tiene mayores ingresos, gasta mas en satisfactores de necesidades del siguiente nivel que antes tenía reprimidas, como la compra de vestuario mas fino, celular de mas alta gama, televisor mas grande, celebración de reuniones sociales mas costosas, etc.,  que de algún modo satisfacen la percepción de aceptación, reconocimiento o estatus social; motivaciones que explican su propensión al consumo.

Las decisiones de compra están fuertemente incentivadas por estrategias publicirarias y  de mercadeo que apelan al deseo subconsciente del ser humano por tener mas y mejores bienes o servicios que satisfagan sus deseos de un mejor estar o un mejor sentirse,  especialmente en aspectos relacionados con su rol social.

La eficiencia en la utilización de los factores de producción se plantea en Economía, partiendo de la base de que el ser humano es racional por naturaleza en la asignación de recursos «decisones de compra», en el sentido de que siempre busca su máxima satisfacción en la adquisición y uso de la mayor cantidad y calidad de un bien o servicio al menor precio, lo cual es cierto. Lo que no considera en sus decisiones de compa es la utilidad real del bien o servicio. En la realidad nos encontramos con que esa racionalidad la aplicamos para comprar un carro porque es más espectacular que el de mi vecino; o una casa con piscina, gimnasio y cinco habitaciones con baño, aunque solo voy a ocupar 3, no saco tiempo para hacer ejercicio y menos para estar en la piscina; pero está ubicada en un lugar exclusivo y eso nos da estatus social.

La racionalidad aplicada a la asignación emocional de recursos para la adquisición de bienes y servicios suntuarios, esto es, bienes y servicios que no contribuyen tangiblemente al bienestar del hogar sino que obedecen a un estilo de vida no sostenible,  se presenta proporcionalmente en todos los estratos sociales; pero el problema realmente no está en gastar en bienes y servicios para satisfacer necesidades sociales y psicológicas sino en el momento en que se hace y en el como se hace. Esta consideración invita a tener en cuenta  al momento de tomar la decisión de compra, cuatro cosas que inciden en el bienestar económico del hogar. 1. Que la capacidad de pago sea al menos igual a la capacidad de compra, por cuanto esta aumenta con préstamos o por el uso de tarjeta el crédito que de paso disminuyen el nivel de ingresos futuros por efecto de los costos financieros «intereses, cuotas de manejo, seguros, etc.» de la deuda. 2. Prever la ventaja comparativa de comprar en este momento un bien o servicio u otro, en relación con su aporte real al bienestar del hogar. 3. Prever el comportamiento de los ingresos, dado que la disponibilidad de los factores de producción del hogar «uso del tiempo, capacidad de trabajo y recursos materiales» establecen un tope al nivel de Ingresos y 4. Dterminar si la compra obedece a una necesidad real o es solamente el deseo de gratificación inmediata «darse gusto ya» con el disfrute de un bien o servicio suntuario.

Ponderación de la utilidad de este artículo
4.6/5

Hola apreciad@ lector@!

Gracias por haber leido este artículo. Esperamos que le sea de utilidad.
Su opinión y sugerencias son muy importantes para nosotros. Por favor déjenos su comentario.

Top