Entendiendo la economía

Para entender de manera elemental que es y cómo funciona la economía imagina para efectos ilustrativos, el quehacer de un clan por allá en la era neolítica independientemente del tiempo que haya transcurrido en el proceso.

El hombre, como todo ser vivo animado, tenía que alimentarse para subsistir y necesitaba protegerse contra todo lo que en el entorno pudiera amenazar su supervivencia. A diferencia de las plantas no tenían garantizado el alimento por el solo hecho de existir, ni le llegaban hasta donde él se encontraba, los animales o los frutos listos para alimentarse de ellos. Tenía que salir a cazar o a cosechar si quería alimentarse. 

Las actividades que realizaban para obtener de la tierra los recursos –primer factor de producción– necesarios para su subsistencia, es lo conocemos como trabajo. Esta es la explicación del por qué hay que trabajar. No es porque Adán y Eva se hayan comido en el paraíso, el fruto prohibido.

El trabajo,definido entonces como la realización de actividades que implican un esfuerzo físico o mental con el fin de producir un bien o servicio para satisfacer una necesidad, constituye el segundo factor de producción y por consiguiente de riqueza y desarrollo económico.

Los miembros de los clanes debían realizar varias actividades para poder subsistir, que por supuesto no era posible desarrollarlas todas, por todos al mismo tiempo. Es decir no habrían subsistido, si todos los miembros del clan y los clanes integrantes de la Aldea se hubiesen dedicado exclusivamente a trabajar la tierra para cultivar por cuanto no tendrían como alimentarse mientras llegaba la cosecha; o si se hubiesen dedicado exclusivamente construir sus viviendas y no proteger sus cultivos y sus animales del saqueo de las hordas nómadas, etc. Esta limitación de la capacidad individual de trabajo, los obligó a distribuir y seguramente a rotar por grupos—buscando equidad en el esfuerzo que debían realizar– las diferentes actividades necesarias para su subsistencia, de modo que un grupo se dedicó a cultivar la tierra, otro a construir viviendas mientras otro grupo protegía la aldea de los nómadas y así hasta cubrir todas sus necesidades. Aparece entonces la división del trabajo

A partir de la división y rotación del trabajo pudieron observar que los diferentes grupos obtenían mejores resultados en unas tareas que en otras, bien porque sus habilidades encajaban mejor en ellas o bien porque les era más  agradable hacerlas. Surgió entonces la especialización del trabajo en función de una mayor productividad.

Este eficiente sistema de trabajo planteó al Clan dos nuevos problemas. De una parte, no alcanzaban a producir todos los tipos de alimentos u otros bienes como vestuario, herramientas o servicios que requerían para subsistir. De otra parte, la especialización en determinadas labores les originó cantidades del bien o servicio producido en exceso a lo que requerían para su propio consumo. En este nuevo escenario surgió entonces el intercambio, que  les permitió obtener a cambio de sus excedentes, aquellos bienes y servicios que no produjeran y que necesitaran para satisfacer sus necesidades de subsistencia.

El intercambio sin embargo no solucionó por completo el problema de autoabastecimiento del clan ni de la aldea misma, debido a que la posibilidad de intercambio estaba supeditada a las necesidades reales de cada Clan en cada momento. Así por ejemplo, si el Clan de "oso grande" producía vestuario y necesitaba carne y leche pero el Clan que producía carne y leche no necesitaba vestuario sino herramientas, no era posible hacer el intercambio en forma directa. El clan de Oso Grande tenía que buscar un clan que necesitará vestuario y que produjera herramientas para poder obtener carne y leche, y si no lo encontraba en su aldea se veía obligado a recurrir a otras tribus en otras aldeas. Esta dificultad nos permite intuir el surgimiento de lugares de intercambios a los que seguramente llegaban diferentes grupos ofreciendo un mismo bien, originándose lo que en economía se denomina mercado, en los que confluyen la oferta –dada por los excedentes de bienes que algunos grupos obtenían– y la demanda –determinada por la cantidad de esos bienes que los grupos en déficit requerían–

El trueque dio comienzo al comercio no solo entre clanes de una misma tribu sino entre tribus, aunque insipiente debido la gran dificultad que entrañaba el tasar los productos intercambiados; es decir la dificultad de determinar la cantidad de bienes que un clan debía entregar a cambio de los que no tenía. Esta dificultad dio lugar a la adopción de algunos bienes como patrón o medida de cambio, entre los cuales encontramos el ganado, aceite de oliva, cerveza, vino, tabaco, etc., pero ninguno de estos cumplían con todas las condiciones de circulación deseables en cuanto a duración en el tiempo, divisibilidad, utilización generalizada y manejabilidad, por lo cual ninguno gozó de plena aceptación entre las diferentes tribus. Aparecieron entonces varios  patrones de cambio y en

consecuencia el problema se extendió a la valoración entre ellos hasta cuando apareció la moneda generalmente acuñada en aleaciones de plata y oro, inicialmente en forma rústica y luego de una forma más elaborada, ampliamente usados como medio de cambio debido a que su valor fue universalmente aceptado por la facilidad de llevarlo a lugares lejanos y a la ninguna probabilidad de perdida por deterioro natural. En principio recibieron nombres según sus autores. Ejemplo, los estateros cresios de Creso; los dáricos, medallas persas de Darío o los filipos, de Filipo de Macedonia

Con la introducción de la moneda como patrón de cambio aparecen en escena tres nuevos conceptos: uno, el de dinero, que permite reemplazar  el intercambio directo de bienes por la venta —entrega de bienes a cambio de dinero— y la compra —obtención de bienes a cambio de dinero— Aquí encontramos entonces que el dinero ostenta un poder adquisitivo –segundo nuevo concepto– dado por la cantidad de un bien o servicio que se puede adquirir con una cierta cantidad de dinero.

El poder adquisitivo del dinero varía en función del precio —tercer nuevo concepto–, que representa la cantidad de dinero que estamos dispuestos a entregar o recibir a cambio de un bien o servicio y que por lo tanto si se percibe como barato incentiva su consumo o si se percibe como caro lo inhibe. En efecto, la disponibilidad de dinero condiciona la posibilidad que se tiene de acceder a un bien o servicio e incide en el comportamiento del consumidor frente a la decisión de comprar o no, a un determinado precio.

El comportamiento del consumidor frente a la decisión de compra, los hábitos de consumo, los efectos de la interrelación de la oferta y la demanda en el precio, el efecto de las posibles combinaciones de los factores de producción en función de la productividad y los costos de producción, son estudiados por la economía con el fin de determinar   parámetros y criterios para la asignación eficiente de los recursos productivos disponibles, procurando  su maximización para la generación de riqueza.

Su objetivo es aportar   parámetros y criterios para la asignación eficiente de los recursos productivos disponibles, procurando  su maximización para la generación de excedentes.

El valor del excedente de bienes producidos cuantificados en términos de dinero, estará dado por la cantidad de dinero que nos ingresa por la venta de bienes o servicios menos la cantidad de dinero que egresamos por compras.  Este valor constituye la ganancia o utilidad lograda en una actividad económica y determinan la capacidad discrecional de compra que ostenta quien la obtiene. La acumulación de esa ganancia o utilidad constituye el capital, tercer factor de producción–.

El extraordinario auge que tuvo el comercio por la aceptación universal del dinero como patrón de cambio, creó la necesidad de producir volúmenes cada vez mayores de bienes para satisfacer su demanda en los diferentes mercados. Esto obligó a tomar el dinero proveniente de los excedentes de producción —capital— para conseguir fuerza de trabajo —y nació entonces el empleo y el autoempleo y con ellos el sector terciario de la economía: el de los servicios— herramientas de trabajo e incluso de bienes primarios para ser transformados en bienes finales. Esta integración de fuerza de trabajo y capital en una unidad productora dio origen a la Empresa.

 

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