Los hábitos inciden en la generación de riqueza

En términos sencillos, los hábitos son comportamientos repetitivos que no requieren de un esfuerzo consciente ni de raciocinio para su ejecución. Se forman a partir de la influencia que recibimos del entorno sociocultural a lo largo de nuestro proceso de crecimiento, formación y convivencia en los diferentes ámbitos de nuestra vida. – Familia, escuela, trabajo y demás círculos sociales–

En general nuestras actividades y comportamientos habituales tienen como objetivo satisfacer una determinada necesidad física, afectiva, social, moral o intelectual. Dentro de las necesidades físicas encontramos entre otros el cuidado de nuestra salud y tenemos entonces hábitos relacionados por ejemplo con la alimentación, la higiene, el entretenimiento. En el ámbito social desarrollamos hábitos que satisfacen necesidades de aceptación y pertenencia a grupos sociales determinados. En lo moral adoptamos comportamientos habituales acordes con nuestros valores y creencias. En lo intelectual desarrollamos hábitos de lectura, estudio y capacitación para satisfacer necesidades de reconocimiento laboral, profesional o simplemente social.

Un factor fundamental inherente a los hábitos de comportamiento es el costo material o intangible implícitos, estimable en dinero, y su incidencia en la calidad de vida de una persona por cuanto estos nos llevan consecuentemente a desarrollar hábitos de consumo.

Cuantificar el costo real de un hábito es una tarea a la que le prestamos poca o ninguna atención debido a que además de procurarnos la satisfacción de determinadas necesidades sin esfuerzo ni aparente costo económico en algunos casos, estos se convierten en comportamientos propios de nuestra forma de ser y actuar y nos mantienen en una zona de confort emocional básico. No obstante, en favor de un beneficio real, es importante en este punto, valorar su contribución a nuestra calidad de vida en términos de costo/beneficio y optimización de los recursos involucrados como uno de los principios para la generación de riqueza.

Determinar el costo/beneficio de un hábito no resulta tan complejo como parece a primera vista. De hecho, no debería resultarnos difícil determinar el gasto directo en dinero o tiempo que por ejemplo nos importa el reunirnos cada fin de semana con un grupo de amigos para departir al calor de unas cuantas copas, o participar en juegos de azar, o el cambiar elementos de uso personal o familiar mas acá de su vida útil por seguir la moda, o participar en cuanto evento social se presente o patrocinarlos para mantenerse dentro de un círculo social deseado, etc. Sin embargo, la amplitud y complejidad de la cadena de causa-efecto que ellos involucran, implican análisis que trascienden las posibilidades de este Blog.

En efecto requerimos al menos de todo un seminario-taller que nos permita la identificación de todos los hábitos que hemos desarrollado en todos los roles de nuestra vida, valorar su contribución a nuestra calidad de vida, determinar los cambios necesarios en el estilo de vida que llevamos. Esto implica deshacernos de algunos hábitos y formar otros ajustados a nuestra disponibilidad de dinero y tiempo como factores generadores de riqueza y por ende de bienestar social. Esta necesidad de cambio es la primera y talvez principal dificultad que encontraremos en nuestro propósito de mejorar

Este ejercicio de identificación y valoración de comportamientos habituales nos implicará indefectiblemente revisar nuestros hábitos de consumo y utilización del tiempo como componente fundamental que es de nuestra productividad laboral, la cual determina nuestra capacidad de generar riqueza a partir del mejoramiento de nuestros ingresos que es otro de los principios para la generación de riqueza.

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